La obesidad no se soluciona con una pastilla

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   La autorización, en menos de un mes, de dos medicamentos antiobesidad (QSYMIA y BELVIQ) por parte de  la Agencia de Alimentos y Medicamentos deEE.UU. (FDA), ha hecho saltar las alarmas del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de  la Obesidad y  la Nutrición (CIBERobn) sobre los riesgos de centrar la lucha contra esta enfermedad en la terapia con fármacos.

Considerando la batalla contra la obesidad como una mesa que pivota sobre cuatro patas, una de las cuales, y no la más sólida, sería la farmacoterapia. Antes de recurrir a los medicamentos, deben agotarse vías menos agresivas y más efectivas como una dieta saludable, actividad física y una correcta terapia conductual. Es la recomendación global del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de  la Obesidad y  la Nutrición (CIBERobn) a raíz de la reciente autorización, por parte de  la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), del fármaco antiobesidad conocido como QSYMIA. Lo más alarmante, a juicio del CIBERobn, es que el mismo organismo regulador aprobase, hace menos de un mes, otro fármaco, Belviq, con el mismo fin terapéutico. Y lo haya hecho después de un largo período de intentos fallidos.

Probar la eficacia de fármacos para perder peso ha sido en los últimos años un atractivo campo de experimentación para la comunidad médico-científica que, sin embargo, ha dado frutos a medias. Los efectos secundarios sobre la salud, en especial sobre determinados grupos de población como embarazadas o ancianos, amenazan su uso clínico.

En general, los especialistas desaconsejan la farmacoterapia como única vía contra la obesidad y siempre debe estar combinada, con otros caminos más seguros como la reducción, y equilibrio, de la ingesta calórica, la práctica de ejercicio físico y una correcta educación alimentaria. “A la luz de la evidencia actual, la modificación del estilo de vida es el enfoque más adecuado para el tratamiento de la obesidad en todos los grupos de edad”, comenta el Doctor José López Miranda, del comité de dirección del CIBERobn.

Qsymia, las muchas bondades de una píldora…

Fabricada por Vivus Inc, la nueva pastilla es una combinación de fentemina y topiramato. Según apunta el Dr. López Miranda, “está pensada para pacientes adultos con un índice de masa corporal de al menos 30, o de al menos 27 y que además padezcan hipertensión, diabetes 2 o altos niveles de colesterol”. Su aprobación está basada en tres grandes estudios realizados con esta combinación de fármacos: el estudio CONQUER, el estudio EQUIP y el estudio SEQUEL (una prolongación del primero).

En el estudio CONQUER, publicado en The Lancet, Kishore Gadde y colaboradores realizaron un ensayo clínico aleatorio en el que se evaluó la eficacia y la seguridad de dos dosis diferentes de una combinación de liberación controlada de la fentermina, más topiramato para lograr pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesos con comorbilidades, en comparación con placebo. Los tres grupos recibieron algún tipo de asesoramiento sobre modificaciones del estilo de vida (dieta hipocalórica y ejercicio físico). Este ensayo de 56 semanas de duración demostró que esta combinación de fármacos indujo una pérdida de peso mayor que los pacientes tratados con placebo. El tratamiento con estos fármacos también indujo una mejoría en varios factores de riesgo cardiovascular y varios biomarcadores inflamatorios.

En el estudio EQUIP, se evaluó la eficacia y seguridad durante 56 semanas de dos dosis diferentes de una combinación de liberación controlada de la fentermina, más topiramato para lograr pérdida de peso en personas con obesidad grado II y III (IMC>35 kg/m2) en comparación con placebo. Los resultados obtenidos fueron similares a los observados en el anterior.

Por último, en el estudio SEQUEL, una extensión durante 52 semanas del estudio CONQUER, se confirmaron todos los resultados de eficacia y seguridad observados en el primero, pero con un período de seguimiento mayor (2 años).

Y la amenaza de la duda

La fentermina es un fármaco que ha estado disponible para el tratamiento de la obesidad en USA desde 1959. Sus efectos adversos comunes incluyen ansiedad, insomnio, aumento de la presión arterial, palpitaciones, y efectos sobre el Sistema Nervioso Central. El topiramato es un fármaco anticonvulsivo que también está aprobado para la prevención de la migraña. Las reacciones adversas más frecuentemente asociadas al tratamiento con topiramato son neuropsiquiátricas.

En el estudio CONQUER, los eventos adversos más comunes, en los dos grupos de combinación en relación con el grupo placebo, fueron sequedad de boca, parestesia, estreñimiento, insomnio, y disgeusia (alteración del sentido del gusto). Los eventos adversos más graves fueron la litiasis renal (formación de cálculos) y problemas neuropsiquiátricos. Estos efectos adversos fueron los esperados y en consonancia con los de las drogas constituyentes.

“Existe pues una falta de datos de eficacia a largo plazo y de seguridad para la farmacoterapia anti-obesidad, limitando así la recomendación de rutina de dicho tratamiento en períodos prolongados. Al igual que en anteriores ensayos de farmacoterapia para bajar de peso, estos estudios incluyeron pocos pacientes de edad avanzada, y por lo tanto este grupo de población queda fuera de cualquier recomendación. Un subgrupo muy importante porque, a medida que envejece la población, la prevalencia de obesidad en este grupo también aumenta”, sostiene el Dr. López Miranda.

Un apetecible campo de estudio que ha de abordarse con cautela

Para poder mejorar el tratamiento disponible en la actualidad contra la obesidad, la comunidad médico-científica continúa trabajando en la creación de nuevos fármacos más eficaces y sin efectos secundarios.

Nuevas promesas antiobesidad, aún en fase experimental, provistas de su cara y su cruz. Ejemplo de ello son los fármacos termogénicos, medicamentos que incrementan el potencial de oxidación de los ácidos grasos en el músculo. La efedrina, una hierba que actúa como estimulante natural, es otra prueba. Las hormonas tiroideas que, según estudios recientes, producen una pérdida de peso inicial pero a medio/largo plazo inducen pérdida ósea, con la consiguiente aparición de osteoporosis y reducción de la masa muscular.

O la leptina, involucrada de manera determinante en la regulación del peso corporal que, al desencadenar la producción de otra sustancia denominada GLP-1 que interviene en la digestión de los hidratos de carbono en el intestino, pueda llegar a convertirse, en breve, en una sustancia eficaz en tratamientos farmacológicos. La conocida como hormona de la delgadez, así como su comportamiento/relación con otras proteínas reguladoras del apetito, como la grelina, ocupa, hoy en día, buena parte del terreno de análisis del Centro de Investigación Biomédica que dirige desde Compostela el Dr. Felipe F. Casanueva.

2017-08-26T04:01:57+00:00